viernes, 30 de enero de 2009

Dejemos que sea así

Desde el interminable invierno de Michigan hemos recibido la noticia de que fragmentos de poesía hondureña han sido publicados en la Anthropology News (Revista oficial americana de Antropología) por nuestro amigo Fredy Rodríguez , esta poesía se origina en Copán Ruinas donde un círculo de poetas locales se reunen bajo el nombre "Los Ijos del Maize". A continuación se reproduce (con permiso del autor) una de las poesías publicadas en la Anthropology News:

Dejemos que Sea Así
por Fredy Rodríguez

¡Salgamos de aquí!
Toquemos las uvas empedradas
En la madrugada seca
Hasta que las nubes nos quiten el silencio
Y la cebada nos dé una lección.

Dejemos el pasado en paz
Y vivamos juntos en el árbol viejo de anonas
Dejémonos rodar sin pensar en el adiós;
Démonos las manos,
Aquellas frías y trémulas

Ignoremos el descuido de los insensibles
Y olvidemos la desgracia de nuestro afán
Talvez lo merezcamos
En una mañana como esta
Talvez lo merezcamos.

Dejemos que la tinta hable por si sola
Y que los arroyos esclarezcan por la noche
Escuchemos a los gorriones
Cantarle a la brisa
Para que no deje de correr despavorida.

Escuchemos atentos a la tarde pálida
Y observemos la luz que cae diminuta en las piedras calizas
Desvanezcamos en la tierra blanda y negra
Boca arriba
Juntos
Con los ojos taciturnos

Entendamos sin paladar
El sabor de la guayaba
Y regresemos con hambre
A la tierra de la “razón” y el papel
Dejemos que sea así.

martes, 6 de enero de 2009

Frías Cenizas Parte II

La escuela no quedaba muy lejos de la granja, todos los niños oyeron el estruendo, vieron el fuego y la humareda, escucharon el sonido de las sirenas de los bomberos y las ambulancias cuando media hora después pasaron cerca de la escuela, pero nadie sabía lo que había pasado y mucho menos Darko quien siempre estaba jugando solo en el último salón de la escuela, Nikola sin embargo quien cursaba el sexto grado, había presenciado el alboroto pero seguía tan ignorante como todos los demás miembros de la escuela, la campana sonó y era hora del almuerzo y todos los niños corrieron a la cafetería, no había radio ni televisión en el recinto, así que tampoco se dieron cuenta por esos medios.

Eran las cuatro de la tarde cuando Alia hijo, llegó a recoger a los dos niños, les dijo que debían irse para el apartamento de su tía en Prijedor y que su padre llegaría por la noche, Darko preguntó donde estaba su madre, pero Alia le contestó con evasivas que el niño no comprendió, pero intuyó que todo estaba bien y que seguramente todo se trataba de una visita sorpresa a su tía. Cuando salieron de la escuela una espesa columna de humo negro se levantaba en el horizonte, Alia no pudo contener las lágrimas y como no quería que los niños lo vieran llorar e hicieran preguntas que no iba a poder responder, dijo que iba un momento al baño que lo esperaran en la acera de la escuela.

A las cinco treinta llegaron al apartamento de la tía Zvonimira en Prijedor, la mujer, una señora que se había quedado solterona por esas cosas extrañas de la vida y que además había perdido a sus dos hijos, producto de misteriosas aventuras, antes de que cumplieran cuatro años, era una de esas típicas mujeres que tienen todo el sentimiento a flor de piel y que lo expresan así sin mas. Ella ya estaba enterada de todo y supo que había que esperar a que Alia llegara para darles la noticia a los niños, disimulando el dolor, les ofreció un chocolate caliente y unas galletas de mantequilla, que ella misma había preparado, los niños exhaustos se durmieron en veinte minutos.

A las nueve y cincuenta llegó Alia con la noticia de que Valentina había muerto y que apenas tenían unos cuantos dinares para el funeral y para los días siguientes, le dijo a su hijo mayor que había que conseguir un empleo lo más pronto posible y le pidió a su cuñada que los dejara quedarse por un tiempo con ella, para juntar un poco de dinero y en un par de meses volver a la granja para reconstruirla, de todos modos se avecinaba el invierno y con tan mal clima era poco lo que se podía hacer.

A la mañana siguiente, les explicó a los niños con mucha dificultad lo que había sucedido, le dijo a Darko que mamá no volvería y que ese día en la tarde era el tiempo para ir a despedirse de ella. La tía Zvonimira, que era una ortodoxa muy piadosa a pesar del ateísmo oficial del Estado, les explicó que como Valentina había sido una buena mujer, simplemente se había mudado a un mejor lugar donde la Virgen y todos los santos la estarían esperando y la cuidarían mejor que cualquiera, así que no deberían estar tristes.

lunes, 5 de enero de 2009

El porqué de este blog

Algunas personas dicen que soy mejor escribiendo que hablando, la verdad no se si tienen razón, pero a partir de ahora serán ustedes los que juzguen eso, con la desventaja de que no podrán comparar mi palabra escrita contra mis balbuceos :)

Durante mucho tiempo estuve pensando sobre la posibilidad de escribir un blog, por simple y llana curiosidad, aunque ya no son ninguna novedad, obviamente. Espero que este blog al menos les guste, aunque no prometo actualizarlo con demasiada regularidad y como en todo, para gustos... colores, baste con mirar la guía Pantone :)

El porqué de este blog es simple, quería un lugar para publicar lo poco que escribo, porque tengo un par de historias y cuentos cortos que necesito que alguien critique, y aunque algunos amigos ya han hecho sus críticas (muchas gracias a todos), deseo llegar a un grupo mas amplio, para seguir mejorando la narrativa, la concordancia, la relación tiempo-espacio, la ortografía, y el estilo... por supuesto. Además necesito un lugar para escribir mi opinión respecto a algunos temas y espero que ustedes propongan tópicos también, ya que por lo general mi creatividad merece mas que una disculpa.

Quod bonum faustum felix fortunatumque sit!

Frías Cenizas, Parte I

Alia Kratcij, era un hombre predestinado al sufrimiento, su primera esposa, con la que tuvo un sólo hijo, lo despreció por su mejor amigo quien de paso casi lo mata por culpa de los embustes de la desgraciada mujer. Ocho años después cuando al fin tenía todo lo que quería, dos hijos varones que lo ayudarían con su granja de cinco hectáreas y una esposa entregada a él y a sus hijos, su segunda esposa murió cuando un avión militar descontrolado se estrelló en la granja de la familia en las afueras de Prijedor. Alia estaba de viaje en Sarajevo cuando recibió la noticia, de inmediato tomó a su hijo mayor quien lo acompañaba en el viaje y regresaron en el primer autobús que salía por la mañana, cuando llegó a su casa, solo vio llamas, su casa no existía y lo que alguna vez fue un hermoso campo de sorgo y trigo había sido reducido totalmente a cenizas, los bomberos luchaban afanosamente por combatir el fuego que estaba avivado por el depósito de gas que la granja tenía para la calefacción, la cocina y los motores del molino. Tardaron dos días en controlar el incendio.

Los Kratcij perdieron todo lo que tenían, para cuando Alia y su hijo mayor cayeron de narices sobre la realidad, recordaron no sólo a su esposa y madre, sino al pequeño Darko y al primo Nikola, quien seguramente habían muerto en el incendio, de inmediato los dos corrieron en busca de sus familiares, cuando un gordo bombero les impidió el paso, “queremos saber donde están mi hijo y mi esposa” le dijo llorando un desconsolado Alia, “solo encontramos un cuerpo, el de una mujer todavía con vida, seguramente su esposa... señor”, “quiero verla, ¿donde está?”, “en el hospital general de Prijedor, hace tres horas que está ahí”, corrieron hacia una cercana ambulancia, le rogaron al conductor que los llevara al hospital, el bombero conmovido por el sufrimiento de los dos hombres se apresuró a poner en marcha la ambulancia y dirigirse hacia la ciudad.

“Noveno piso, cuarto 924” les dijo la enfermera cuando preguntaron por la señora Kratcij, al llegar al cuarto, Valentina estaba envuelta en vendas, parecía una momia egipcia, se quejaba terriblemente, unos gritos que Alia sentía que le desgarraban los huesos y el espíritu, “denle algo, está muy grave” vociferaba desesperado a las enfermeras en el pasillo, “si no se tranquiliza vamos a tener que sacarlo del hospital, su esposa tiene heridas muy graves, sufre de hemorragias internas y de quemaduras tremendas, los calmantes pueden agravar la situación” le aclaró la enfermera que tampoco soportaba los gritos de dolor de la mujer.
“¿Quién es el médico?, necesito hablar con él”, la enfermera lo condujo hacia una oficina al final del pasillo, “entre, el doctor no tarda en llegar”. Quince minutos después enfundado en una impecable bata blanca, entró el médico que atendía a Valentina, “soy el esposo de Valentina Kratcij” alcanzó a decir Alia, “Temo informarle muy malas noticias señor, su esposa está en un estado crítico, hace una hora salió del quirófano y sus hemorragias son muy severas, le aconsejo que trate de arreglar todos los asuntos pendientes que tenga la señora antes de la noche de hoy, no creo que sobreviva mas tiempo” acotó el inexpresivo cirujano.

En medio del dolor Alia, recordó de nuevo a su hijo Darko, corrió al cuarto y como pudo logró que Valentina le dijera donde estaba el pequeño y el primo Nikola, “estaban en la escuela cuando el avión se me vino encima” logró decir con la boca totalmente ensangrentada. Alia le dijo a su hijo mayor, quien se llamaba igual que él, que fuera a buscar a Darko y a Nikola, que los llevara donde su tía y que no les dijera nada acerca de Valentina y que él llegaría después.